Hay días que tengo ganas de que se muera, de que desaparezca... pero gracias a Dios el universo sabe como borrarme rápidamente esos pensamientos de la cabeza, sobre todo porque no es él quien debe morir. En el simple acto de amor de coserle el buzo que daba tanta lastima, en el rincón de mi casa, con el sahumerio ahogándome, los auriculares y Fall to pieces, lo volvi a amar.
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